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Los técnicos dicen que la explotación a cielo abierto
de oro, que es la que se anuló en San Carlos pero se proyecta en la cordillera
de Las Heras, San Rafael y Malargüe, usa el proceso de lixiviación. A grandes
rasgos, se dinamita la montaña, se tritura la roca que se extrae, se la apila y
se la riega con litros de agua dulce y toneladas de cianuro –ácido
cianhídrico-. El cianuro lixivia el oro del mineral, es decir, lo separa.
Quienes se oponen a este tipo de explotación tienen un
argumento claro: el cianuro pasa a la montaña y se puede filtrar en el agua.
“En realidad, para asegurarse de no contaminar, tiran el desecho a los llamados
diques de cola. Pero lo cierto es que estos suelen tener filtraciones”, dice un
asesor del Gobierno que, como muchos de los que están involucrados en este
tema, prefiere no darse a conocer. UNA PUBLICACIÓ DE DIARIO LOS ANDES. DOM 17/06/07. POR LAURA ANTUN.
Gritos, insultos y peleas: eso es lo que salió en
limpio de la reunión convocada por la Comisión de Medio Ambiente del Senado del
jueves, de la que participaron sectores a favor y en contra de la explotación
minera a cielo abierto. “Hay falta de conocimientos. Son necesarios fundamentos
técnicos para decidir”, dijo en esa agitada reunión Santiago Gigola, quien
trabaja para la minera Río Tinto, encargada de la exploración de potasio en
Malargüe.
Según un informe elaborado por Greenpeace, el cianuro
no es lo único que pone en peligro a la flora y la fauna circundante. “Las
rocas donde se pretende extraer el oro son dinamitadas, lo que provoca no sólo
ruidos que pueden producir alteraciones en el ambiente, sino también la emisión
de polvos que pueden afectar a los seres humanos”.
“Es que la cuestión central es dónde se quieren hacer
esas explotaciones”, dice Eduardo Sosa, de la organización ambientalista Oikos.
“El método de lixiviación con cianuro genera grandes cavas, extrayendo y
emitiendo una serie de sustancias tóxicas. Por ejemplo, en EEUU, en 1998, la
industria minera emitió más de 3,5 mil millones de sustancias tóxicas como
cianuro, arsénico, plomo, mercurio, cromo y ácido sulfúrico”, dice el informe
de Greenpeace.
Qué puede
pasar
En los países “serios”, dicen quienes están a favor,
la minería convive con la agricultura. De hecho, existe un código internacional
sobre seguridad ambiental dictado por la Gold Mining Association (Asociación de
Minas de Oro) al que adhieren empresas como Barrick y Río Tinto y que apunta a
mantener intactas la flora, fauna y el agua de los alrededores.
Pero hay países y provincias que ni siquiera han
regulado la explotación a cielo abierto: directamente la han prohibido. En la
lista figura Montana, estado de un país que no se puede jactar precisamente de
fundamentalista ecológico. Para tomar esta decisión se hizo un referéndum
popular, como en Esquel.
En Turquía, la Suprema Corte dictaminó que esta
modalidad no es compatible con el interés público. En la República Checa el
Congreso la prohibió en el 2000. El uso del cianuro en explotaciones a cielo
abierto tampoco está permitido en Grecia, Ecuador, Alemania y Costa Rica. Río
Negro, Chubut, Tucumán y La Rioja también dijeron no.
Pero quienes están a favor insisten: los grupos
locales sólo muestran una faceta de la realidad y basan sus argumentos en la
ignorancia. Si los grupos locales no tienen razón, veamos qué dicen las
organizaciones internacionales.
El Environmental Literacy Council (organización
dedicada al medio ambiente de Estados Unidos), asegura que la explotación a
cielo abierto con cianuro es “riesgosa”. “El principal riesgo es que se
produzcan filtraciones en los diques de cola” –a los que van a parar los
residuos-. “Estas filtraciones penetran en las aguas subterráneas y pueden
dejar niveles tóxicos de cianuro en el ecosistema”.
Un informe de Robert Moran, geoquímico doctorado en
hidrogeología de Colorado, EEUU, dice que no todos los químicos que se usan en
las explotaciones a cielo abierto se convierten en elementos que matan de
inmediato. Pero tampoco es cierto que el cianuro se termine diluyendo y se
transforme en una sustancia inofensiva.
“Muchos de los químicos que se usan, aunque menos
tóxicos que el cianuro, son tóxicos para los seres que viven en el agua y
quedan allí por largos períodos”, asegura.
“El cianuro en las minas se usa en grandes cantidades,
cosa que no se puede manejar sin impactos negativos obvios. Ha habido muchos
accidentes reportados por los medios que dan cuenta de esto”, explica en su
trabajo. Además, dice, el impacto no se nota de inmediato: las consecuencias se
ven a largo plazo, ya que no siempre es fácil detectar los químicos que se han
filtrado por los acuíferos.
“El cianuro impacta la biota (conjunto de flora y
fauna) y los seres humanos a bajas, medias y altas dosis. El cianuro es fitotóxico
e interfiere en la fotosíntesis de las plantas verdes”, dice el biólogo Raúl
Montenegro, ganador del premio a la ecología Right Livelihood Award, algo así
como un Nobel al medio ambiente.
“A nivel de organismos animales el cianuro puede ser
absorbido por piel, ingerido e ingresar al aparato digestivo, o inhalado. En
ambiente acuático concentraciones tan bajas como 0,1 miligramo por litro
afectan la biota acuática más sensible. Peces y aves son muy sensibles”,
explica en un trabajo elaborado para el movimiento “No a la mina”.
”Toda mina con operaciones a base de cianuro tiene un
impacto local y de corto plazo, pero también otro mucho más preocupante, el de
mediano y largo plazo. En estos casos los residuos de la mina actúan como
"bombas químicas demoradas".
¿Contaminante o no? ¿Posturas extremas, ignorancia,
rechazo a las inversiones? La Legislatura tiene la última palabra. El martes,
la comisión de Labor Parlamentaria estudiará seis propuestas a favor, en contra
y en el medio camino. Sólo cabe esperar que, como achacan los mineros, no basen
su decisión en la ignorancia.
¿Qué es? “Sin
cianuro, no hay minería”, dicen los mineros. Esta sustancia, junto con otros químicos como el
plomo, es necesaria para la explotación minera a gran escala.
1. Según el Centro de Control y Prevención de
Enfermedades de EEUU, es una sustancia química, potencialmente letal.
2. El cianuro de hidrógeno se utilizó como agente
genocida por los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial. Según lo indican
varios informes, es posible que el gas de cianuro de hidrógeno haya sido
utilizado junto con otros agentes químicos contra los habitantes de la ciudad
kurda de Halabja, al noreste de Irak, durante la guerra Irán-Irak en la década
de 1980.
3. Está presente en forma natural en algunos alimentos
y en ciertas plantas como el cazabe. En la almendra es inocuo, pero una
concentración alta –en estado puro- puede matar. De hecho, es el veneno que usó
para los tres asesinatos que se le achacan Yiya Murano, la célebre envenenadora
de Monserrat.
4. Evita que las células del cuerpo reciban oxígeno.
Cuando esto ocurre, las células mueren. Es más dañino para el corazón y el
cerebro que para otros órganos, porque el corazón y el cerebro son los órganos
que necesitan más oxígeno.
Minería de escala... peligro de escala Lorena
Villafañe
La Cámara de Minería de Mendoza garantiza que es
seguro trabajar con cianuro en las explotaciones mineras metalíferas. Silverio
Prota, gerente general de la empresa Vector Argentina SA, afirmó que si la explotación
se realiza en un valle de lixiviación (a cielo abierto), se toman medidas de
control y de prevención para evitar el contacto de esta solución con el agua.
“Se ponen entre 3 y 5 barreras para evitar que la
solución con cianuro pueda llegar a contaminar un acuífero. Se colocan barreras
de arcilla, de entre 30 y 40 centímetros de espesor. Se ponen membranas
sintéticas de polietileno de alta densidad de 1,5 a 2,5 milímetros de espesor.
Y se hacen como ‘sánguches’ de estas capas por si falla algún sistema”, agregó.
El cianuro se hace percolar o chorrear sobre un
volumen muy grande de piedra triturada, en una solución de agua con compuestos
químicos. “Estamos de acuerdo en que el cianuro, de por sí, es una sustancia
peligrosa y que, si no se maneja adecuadamente con gente capacitada, puede
generar varios daños. Son bien fundados los temores que hay respecto del
cianuro”, reconoció Prota.
Si en algunos lugares está prohibido este tipo de
explotación minera -según Prota- es porque ha habido errores humanos que se
pueden evitar. “Todo esto está hecho por seres humanos. Así que todo depende de
cuán bien se construyan y se diseñen los sistemas”.
“En Mendoza es un tema nuevo. En Santa Cruz hay
emprendimientos de este tipo que llevan más de 10 años. La misma Secretaría de
Ambiente ha estado muy conforme con cómo se usa el cianuro allí”, explica el
minero Gonzalo Damond. Añade: “Hoy es la tecnología más avanzada que se usa en
países como Estados Unidos, Canadá, Australia. Hablamos de una minería de
escala, y es la que ofrece mayores garantías”.
Cuando el cianuro se escapa
Con precauciones y todo, las empresas mineras han
sufrido derrames cuyas víctimas son los peces, las aves, los ríos y los
pobladores cercanos a la mina. Estos son sólo algunos de los más de 87
accidentes que han ocurrido en el mundo, recabados por el Mineral Policy
Institute de Australia (Instituto de Políticas Mineras):
Rumania. En enero de 2000 se rompió un
dique de cola donde se trataban los residuos de la mina de oro de Baia Mare. El
cianuro viajó por el río Somes, el Tiza y el Danubio; y contaminó el agua de
Rumania, Hungría y Serbia. El hecho pasó a la historia como “La catástrofe de
Baia Mare” y afectó el ecosistema de los 3 países. La entonces ministra de
Ambiente húngara, Karoly Pinter, aseguró que produjo el mayor exterminio masivo
de peces en la historia de Europa del Este. La UE lo calificó como la peor
tragedia ambiental después de Chernobyl. Más de 2 millones y medio de personas
se quedaron sin agua corriente.
España: Un derrame en la mina de Los
Frailes, en el sur del país, hizo que más de cinco millones de metros cúbicos
de lodos tóxicos fueran a parar al río Agrio, afluente del Guadiamar. En pocas
horas los lodos y el agua tóxica cubrieron más de 5.000 hectáreas. El parque nacional
Doñana, la reserva ecológica más importante de la península, fue uno de los
sitios más afectados.
Nicaragua. En 2003, una mina canadiense
derramó cianuro en el río Bambana. Trabajadores de salud de la zona aseguraron
que más tarde 12 chiquitos murieron por tomar el agua.
Honduras. Derramamiento masivo de una mina
de San Andrés contaminó el río Lara, cuya agua se usa para abastecer el
departamento de Copán. Más de 20 mil peces murieron y con ellos los animales
que se alimentaban del río. Ocurrió en 2003.
Papua Nueva
Guinea. El 7 de
agosto de 2004, un derrame en la mina de Misima llegó al océano. ¿El resultado?
Peces muertos en la superficie del mar y pobladores que no pudieron comer
durante meses. La empresa reconoció que las muertes fueron su culpa.
China. El Consejo de Estado reportó en
junio de 2004 siete casos de derramamiento de cianuro en lagos de todo el país
y aseguró que 21 personas murieron por bañarse o consumir esta agua. Ocurrió lo
mismo en las afueras de Pekín y el accidente mató a 3 personas y dejó a otras
15 hospitalizadas.
Ghana. En marzo de 2004, los pobladores
de una aldea reportaron el derrame de cianuro en su río de la minera
subsidiaria de la Ghana National Petroleum Corporation. En octubre del mismo
año fueron víctimas de otro: esta vez el cianuro de una minera canadiense se
esparció por los ríos Egya Nsiah, Benya y Manse. Los pobladores se dieron
cuenta porque los ríos se convirtieron en un cementerio de peces, cangrejos y
camarones que flotaban en la superficie.
Estados
Unidos. En la mina
de Denton-Rawhide Mine, Nevada, se derramaron nada menos que 150 mil litros de
cianuro diluido que quedaron en los acuíferos y en la tierra de la montaña. En
el mismo año, 2002, y también en Nevada, se derramaron 37 mil litros en un
arroyo.
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